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viernes, 5 de noviembre de 2021

24 HORAS CIUDAD DE SANTANDER

 

 



 Tras hacer las 12 horas de Ciudad Real en pista, me quedé con ganas de repetir en este formato y cuando me enteré de que en Santander habría una prueba de similares características, decidí inscribirme, aunque en esta ocasión participaría en  24 horas.

Días previos a la fecha no estaba yo muy animado y tenía pocas ganas de correr, la verdad. De hecho estuve a punto de anular el viaje y hasta la noche anterior no les confirmé a mis compañeros, José Antonio Buendía y Manolo Rico, que me iría con ellos y no me arrepentí, porque pasé un fin de semana bastante entretenido.

El viernes por la mañana,  Buendi vino a recogerme a casa y seguidamente fuimos en busca del último componente del trío, iniciando el viaje algo mas tarde de lo acordado (por mi culpa). Aunque el trayecto era largo, yo iba preparado con un libro que empecé hacía varios meses pero nunca encontraba tiempo para dedicarle, así que, aproveché el viaje para ponerme al día con él y solo levantaba la cabeza para escuchar algunas de las historias de mis dos veteranos compañeros. 

Recién salidos.

Leyendo.


Paramos un par de ocasiones a echar gasolina y pasado Madrid a comer, en Buitrago de Lozoya  y ya, casi acabando el libro sobre las 19 horas, llegamos a nuestro destino, yendo directamente a por los dorsales.


Comiendo e hidratándonos.

En el original Pabellón de Deportes donde los recogimos  nos encontramos a otro grupo de murcianos (los murcianos son como los japoneses, a cualquier ciudad donde vayas te encuentras a unos cuantos), Pedro Serna, Alberto Plazas, Pedro Agustín, Chusky, Isa Sandoval, Alicia Antón y Guillermo (este es de Madrid, pero podría pasar por murciano perfectamente). La casualidad y una parada a cambiar una rueda reventada del coche de nuestros amigos hicieron que llegásemos a la misma vez.

Al fondo, el original Polideportivo de Santander.

El Parque de las Llamas.

El circuito por donde transcurrirá la prueba.


Como el Polideportivo estaba justo en el parque donde se realizaría la prueba, aprovechamos también para echar un vistazo, saludando a más gente,  y después, al hotel a dejar las cosas, o eso pensaba yo….

El amigo Buendía me dice que ha habido un problema con las reservas y que solo ha encontrado sitio en la Pensión Luisito. A mí, que un 3 estrellas casi me parece cutre, espero que esté bromeando, no me veo durmiendo en una pensión, pero no, no es broma y encima solo hay sitio para dos, por lo que él dormirá en su coche.  Intentamos solucionarlo llamando a ver si algún compañero tenía hueco en su hotel, pero nada, así que montamos en el coche “cama” y nos vamos a buscar nuestro alojamiento, que todo hay que decirlo, estaba muy bien situado pegado a la playa del Sardinero. Buendí se va a aparcar y nosotros vamos al chek-in.

Pensión Luisito.


Entramos en la pensión, que en los años 40 sería el no va más, pero ahora no  y vamos al rincón de la recepción (literal) donde una señorita mientras nos registra (no literal), empieza a comentarnos una serie de normas que yo escucho mientras miro mi móvil. Únicamente levante la vista en dos ocasiones; cuando dijo que el baño era compartido con otras 5 habitaciones y cuando comentó que la pensión se cerraba con llave de 00.30 a 8.30 y que en ese horario no se podría ni entrar ni salir. Y si hay una urgencia o un incendio? ,  no pasa nada,  habrá un señor por aquí “haciendo cosas” y le podéis llamar al móvil, -nos contesta- mientras la seguimos por las escaleras  con la tranquilidad de que dependeremos de que haya cobertura ante una urgencia.

Nos enseña los dos baños compartidos, muy limpios, eso sí, y se detiene delante de una pequeña puerta que yo creo que es un armario, pero no, es la entrada a nuestra pequeña y sobria habitación con dos minúsculas camas. No pasa nada, aquí hemos venido a correr….

Dejamos nuestras cosas, nos vamos los tres a dar un paseo por la playa y tras cenar en un Pizza Hut donde no estuve muy hablador (preocupaciones mías), nos vamos a dormir.

De cena.

De turismo por la bonita Playa del Sardinero.


Dos veces me levanté por la noche para ir al baño (me hidraté demasiado, la próstata bien, no preocuparse) y las dos veces pensando que cómo alguien saliera a la vez y me viera en calzoncillos, o despertamos a todos con los gritos o lo mismo surge algo….

Manolo a las 7.15 en pie, yo seguí despierto pero en la cama. Total, hasta las 8.30 no podríamos salir…. Y a esa hora bajamos para ir a desayunar con el otro componente del casi trío a una cafetería muy cerquita del Casino.

Unas últimas compras en el súper y nos vamos al Parque de la Vaguada de las Llamas, aparcando justo  al lado del Polideportivo. Instalamos nuestro chiringuito en la zona de meta y esperamos pacientemente a que lleguen las 12.00 disfrutando del buen ambiente.

Preciosas las vistas por la mañana.


Dos simpáticas chicas nos piden permiso para ponerse a nuestro lado, son Araceli y Rosa, con las que coincidí también en las 6 horas de Mula y por el otro lado  tenemos a Isika y Alicia, mejor acompañados no podemos estar. Veo a Nicolás de las Heras y me acerco a saludarlo (le conocía pero no en persona). Un tío súper majo, que no sé porqué, tiene fama  de ir empujando a la gente en las carreras. Charlamos un ratito y en nada nos indican que vayamos a la salida (c.p) para colocarnos (c.p). El circuito tiene unos 1.900 metros y rodea un pequeño lago que está en medio de este bonito parque. Dan la salida, y comenzamos la prueba a la vez, los corredores de las 3, 6, 12 y 24 horas.  

La salida (c.p)

Esto fue lo mas cerca que estuve del Buendía.


No tenía ningún objetivo ni estrategia previa, pero en el viaje escuché a Manolo que hablaba de un método (Galloway) que estaba siguiendo otro amigo (Javier) y me pareció interesante, así que decidí probarlo yo también, con alguna variación. Hala!, a improvisar un poquillo y con calcetines a estrenar también.

Mi segunda vuelta.


Al ser un circuito más largo que una pista de atletismo, los buenos,  tardan más en doblarte y tampoco se veía el otro lado debido a la vegetación, esto parece una tontería pero te podías pasar mucho tiempo sin ver a nadie como si estuvieras corriendo solo y te lo hacía un pelín aburrido. 

Aquí ya llevaba muchas mas.


Eso sí, cuando te cruzabas con alguien, todo eran ánimos y saludos. Incluso Pedro Serna y Nico, los líderes de la prueba,  siempre tenían una palabra de ánimo cuando te adelantaban , aunque las primeras veces, cuando oía que llegaba Nicolás me apartaba un poco, no vaya  a ser que los rumores fueran ciertos….

Pedro Serna y Nicolás de las Heras (muy majos los dos)

Siempre con una palabra amable.


Terminan las 3 horas quedándonos menos participantes. Yo sigo con mi estrategia y no me va mal, aunque sé que no haré gran marca (digamos que estaba pensando más en carreras futuras). Seguimos cruzándonos, animándonos o charlando en los momentos en que se caminaba, como con Araceli.

Araceli. Subcampeona de las 12 horas.

Rosa. 2ª clasificado cat.

Chusky

Guillermo.


Terminan las 6 horas, siendo ganadora la Stra.Sandoval, que me dobló unas cuantas veces, pero daba gusto verla pasar siempre sonriente. Y en chicos,  Pedro Agustín, otro pedazo de corredor, que lo mismo te gana una carrera que te cambia una rueda.

Alicia Antón. Campeona de las 12 horas.

Alberto Plazas y Pedro Agustín, campeón de las 6 horas.

Isika Sandoval, siempre sonriente y volando(literalmente). Campeona de las 6 horas.

Parando en el avituallamiento a por un Nestea (la meta se voló).


Misma rutina, caminar y correr el doble. Sigo saludando. A Buendía, que tiene pinta de que lo va a hacer muy bien(a pesar de dormir en el coche), a Manolo, que no descuida la hidratación, a Araceli, a Claire, una británica muy simpática, a Alberto que va como un cohete en la prueba de 12h y como el roce hace la amistad, empiezo a saludar a otros compañeros que no los conocía de antes.

El mákina de Buendía. Subcampeón de las 24 horas.

Cesar, un chaval muy majo que conocí en persona aquí.

Este no se quién es.

Manolo, incombustible.

Vaya par!. Que buenos son los dos .....


En estas carreras se piensa mucho y uno de estos pensamientos es en el viaje de vuelta, que si los tres que hemos venido juntos no dormimos, quien va a conducir? Porque hay que volverse justo al terminar. Y se me ocurre que como yo no busco ningún objetivo y mis compañeros si, “sacrificarme” por el bien común y cuando llegue a las 12 horas irme a dormir y cuando me despierte hacer lo que quede de carrera. Se lo comento a Manolo y le parece bien el plan. Ok, decidido y sigo corriendo más relajado el “problema” resuelto.

Detrás de Alicia algo preocupado.



Sobre las 22h la organización nos prepara pasta. Yo hasta ese momento solo había comido unas pequeñas bolsitas de frutos secos que había en el avituallamiento e iba con más hambre que el que se perdió en la Isla, así que, en uno de los pasos por meta cojo un plato y me siento tranquilamente a comérmelo, sentándome de maravilla.

Inicio la carrera de nuevo con la misma rutina que he llevado desde el principio y cuando se va acercando la hora de irme a dormir, me encuentro tan a gusto  que decido cambiar el plan y pararme cuando llegue a los 100 kms, en vez de a las 12h. Además se estaba mejor  corriendo de noche que de día, sin nada de frío ni de aire. Llegan las 00.00, los corredores de esa prueba nos dejan y yo sigo corriendo tres horillas más hasta que llego a los 100 kms según el control de contra meta.  En la zona de avituallamientos, le comento a Andrés (control de tiempos) que me voy a dormir, que no se asusten si no me vuelven a ver pasar. Entro en la carpa habilitada para corredores, me pongo una térmica de manga larga, me echo al suelo usando de almohada mi bolsa de deportes y al instante me quedo dormido.

Abro un ojo y veo claridad, no sé qué hora es y pregunto en voz alta. Una voz contesta que son las 7.30, hago un rápido cálculo, si salgo ahora me quedan casi 5 horas…, me da un poco de pereza pero ya que estoy vestido habrá que ponerse a correr un rato. Me levanto y al salir de la tienda doy los buenos días a Alberto Plazas y Pedro Agustín que se sorprenden un poco al verme. Me voy para la meta y le digo a Andrés que vuelvo al ruedo de nuevo, viendo que a pesar de haber dormido 4 horas solo he perdido 3 puestos, del 15 al 18, me acerco al avituallamiento donde hay donuts (años hacia que no me comía uno) y tras el desayuno, me pongo a correr, bueno, lo intento, porque al principio tenía las piernas tan tiesas que parecía Chiquito.

Recién levantado. Solo me quedaban 5 horitas más.


Y lo que son las cosas…, cuando me caliento empiezo a correr casi con normalidad y a estas alturas, prácticamente soy el único que lo hace, comenzando a adelantar y doblar al resto de mis compañeros. Una situación un poco extraña, que casi me daba corte (ellos llevaban más horas en pie) y encima el público, que por ahí estaba tan temprano, me aplaudían al pasar como si el bueno fuera yo y me acababa de levantar….

Las dos horas y media siguientes las hice corriendo sin parar, me encontraba muy fuerte (como para no estarlo) y aunque podía haber continuado algo más,  decidí seguir probando el nuevo método.

Ya quedamos muy poquitos corredores y vas coincidiendo menos. En una vuelta Buendía me comenta que va segundo, teniendo controlado al tercero. Está haciendo un carrerón. Manolo Rico sigue incombustible también y Pedro Serna, aunque ha aflojado un poco sigue en primera posición y así terminará.

Pedro Serna terminando la prueba. Campeón de las 24 horas.

No he dicho antes que era incombustible?.

No se porqué le pongo tanto con lo mal que me cae.


Corredores  que ya han terminado sus pruebas están por ahí animando y al ser un parque público, mucha gente que a esa hora está paseando, también anima, algo que se agradece bastante después de tantas horas en danza.

Queda ya muy poco para finalizar  y te dan un palito con tu número de dorsal para que cuando suene un segundo disparo (señal de que son las 12.00 a.m y de que la prueba ha finalizado) lo dejes en el suelo donde estés. Yo voy calculando para que no me pille muy lejos y cuando veo al pasar por meta que queda un minuto me quedo parado junto a mis amigos murcianos esperando con ellos a que sonara el disparo.

 Fin de la prueba y de mis primeras 24 h.


La verdad es que aunque hice menos kilómetros de lo que me hubiera gustado, terminé contento por la nueva experiencia y estrategia. La próxima vez me la tomaré un poquito más en serio.

Al terminar y después de ducharme  fuimos a la entrega de trofeos aprovechando también para despedirnos de nuestros amig@s   y

Alicia Antón y Araceli Guerra. Podium 12 horas.


Podium 6 horas masculino. Pedro Agustín, Javier Calabuig y Eduardo Gomez.

Podium femenino 6 horas. Isabel Sandoval y Dolores Pérez.

Podium 24 horas. Pedro Serna, Jose Antonio Buendía y Oscar Dominguez.


después de picar un poco en un bar cercano salimos con dirección a Murcia. Yo conduciendo y mis amigos durmiendo pero a las 3 horas tuvimos que parar a tomar un café porque a mi se me cerraban los ojos y a quién nos encontramos en la cafetería de la gasolinera?, al otro grupo de murcianos. Acho!! Si es que están por todas partes.